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En el marco del taller de cerámica “Tierra vieja, retorno a la huella”, se llevó a cabo una horneada colectiva a cielo abierto en el Anfiteatro “Cacique Pincén”, ubicado en el Parque Municipal “Conrado Villegas”.

La actividad, abierta a la comunidad, consistió en la cocción de piezas de cerámica elaboradas a partir de fragmentos conservados en el Archivo Arqueológico del Municipio.

El trabajo estuvo coordinado por la ceramista Adriana Martínez y Kaki Piñeiro, docente de la Escuela Municipal de Cerámica, y formó parte de un proceso que incluyó jornadas previas de producción en el Museo Histórico Regional.

“Estuvimos trabajando en el Museo construyendo piezas de cerámica que son reconstrucciones a partir de fragmentos de piezas arqueológicas de la colección Burcaizea, donada al Museo de Trenque Lauquen”, explicó Adriana Martínez.

“La idea tiene que ver con poder dar una noción de lo que representan esos fragmentos, porque cuando uno los ve de manera aislada es bastante complejo entender a qué refieren”.

En ese sentido, destacó el enfoque del trabajo: “Como ceramistas que trabajamos desde la vertiente prehispánica, -que es estudiar la arqueología- lo que buscamos es seguir formándonos, pero también dejar este material en el Museo para ampliar la mirada, para pensar los objetos más allá de sí mismos y cómo siguen dando entidad a cuestiones históricas, culturales y sociales”.

Por su parte, Kaki Piñeiro subrayó el valor simbólico de la propuesta: “Estos trabajos son una forma de cerrar un círculo. En 1999, desde el taller de Adriana (Martínez), hicimos una primera reconstrucción en la Sala de Arqueología, cuando todavía no estaba la olla Huitru Loo original”.

“En ese momento se hizo la reconstrucción de esa olla y en base a los tiestos que había ahí en ese momento realizamos una primera muestra de ollas, también pensando en que las piezas se alejen del objeto arqueológico en sí y que sean piezas que aún hoy nos siguen interpelando”, agregó.

Las piezas resultantes de la experiencia serán donadas y pasarán a formar parte de la Sala de Prehistoria del Museo Histórico Regional, contribuyendo a enriquecer el patrimonio local.

La iniciativa permitió no solo recuperar técnicas ancestrales, sino también generar un espacio de encuentro entre la comunidad, el arte y la historia.