La Municipalidad de Trenque Lauquen en conjunto con el Centro Educativo Complementario nº 801 realizó hoy (jueves) el acto oficial por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

El 12 de Octubre, fecha en la que se conmemoraba tradicionalmente el Día de la Raza, pasó a ser a partir del año 2010 el día del respeto a la Diversidad Cultural. Este cambio procuró el reconocimiento étnico y cultural de los pueblos originarios de América y constituyó una reparación histórica al poner en evidencia la diversidad preexistente y actual de la sociedad argentina.

El Intendente Miguel Fernández encabezó el acto acompañado por autoridades municipales, concejales, representantes de instituciones intermedias, representantes de la comunidad educativa, miembros de la Comunidad Mapuche Cacique Pincén y vecinos.

La primera en hacer uso de la palabra fue la directora del Centro Educativo Complementario Nº 801, Patricia Fioramonti, quien sostuvo que “el descubrimiento de América marca un encuentro entre culturas, dando origen a un poderoso debate sobre la interculturalidad. Uno de los principales retos de las instituciones educativas de hoy es la capacidad de vivir juntos para fortalecer la cohesión social”.

Asimismo señaló que “cada uno de los actores sociales deben ser parte de una comunidad, en el que el respeto por las diferencias sea el punto de partida”.

Posteriormente se proyectó un video realizado por la Secretaria de los Derechos Humanos que tuvo como epicentro a la comunidad mapuche Cacique Pincen, en reconocimiento a su trayectoria y a su lucha.

Luego, los alumnos del CEC, musicalizarán e interpretarán “Himno a mi corazón”, y “Bella flor”.

Seguidamente hizo uso de la palabra la mexicana Abigail Zalazar Herrera, integrante de la comunidad educativa, quien narró acerca de su historia familiar y brindó detalles de México, desde lo geográfico, histórico, gastronómico y cultural.

Por último, se refirió a los presentes la Directora de Asuntos Comunitarios, Mariana Singlar .

Singlar, explicó los orígenes de la efemérides y el cambio de nombre “que es en realidad el resultado de una reflexión sobre los efectos que tuvo y sigue teniendo la llegada de los europeos sobre los pueblos originaros de este continente; y es producto también de una toma de conciencia sobre el poder que tiene el lenguaje en nuestra visión y concepción del mundo”.

Asimismo, Singlar sostuvo que “al momento de la llegada de Cristóbal Colón, las tierras que hoy se llaman América ya estaban pobladas por nativos que estaban organizados en diferentes grupos y que tenían su propia cultura, su lengua, su religión, sus tradiciones y, en el caso de los que eran sedentarios, su territorio. Existía también una historia para cada uno de estos pueblos que incluía batallas y conquistas, y, aunque no todos habían desarrollado sistemas de escritura, todos tenían una lengua. Casi todas esas lenguas fueron activa o pasivamente silenciadas y con ellas se acallaron muchísimas historias de los pueblos originarios y sus formas de concebir y ver el mundo”.

La funcionaria indicó que el cambio de nombre del 12 de octubre “tiene como objetivo hacer que tomemos conciencia de dos necesidades urgentes para mejorar el futuro de América. Una de ellas es la de recuperar y reconstruir aquellas historias y visiones de mundo silenciadas. La segunda necesidad es la de mirar y ver a aquellas culturas de los pueblos originarios que, diezmados, desplazados e integrados en mayor o menor medida a la cultura europea, siguen existiendo”.

Singlar se refirió a la importancia de la diversidad y su implicancia en el mundo actual. “La cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz. Lograr que todas las personas nos comprometamos y apoyemos la diversidad mediante gestos reales, debe ser nuestro compromiso de todos los días. En este contexto, tenemos que estar todos, encontrarnos todos”. A renglón seguido, Singlar destacó que “por eso la aparición con vida de Santiago Maldonado es necesaria en la búsqueda constante de una sociedad mejor, de la sociedad que nos merecemos”.

Luego de varias reflexiones finalizó: “Seamos ingenieros y construyamos el puente más largo que pueda existir y procuremos ver la vida como eso, un puente. Un puente de tolerancia, de entendimiento, de respeto y por sobre todo, de sincero amor por el prójimo”.

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