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Hoy, 1º de octubre, se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) como una fecha para reconocer su valor, su historia y su aporte a la comunidad, y para promover la protección de sus derechos.

Bajo la premisa de “Envejecer también es construir comunidad”, desde la Subsecretaría de Desarrollo Humano y la Dirección de Tercera Edad de la Municipalidad de Trenque Lauquen se trabaja para promover una mirada sobre la vejez basada en la dignidad, la autonomía, la participación y la inclusión, dejando de lado los prejuicios y estereotipos vinculados con la edad.

En este sentido, las personas mayores son reconocidas como protagonistas de sus propias vidas, con derechos, proyectos, deseos y mucho para aportar y compartir con la comunidad.

Como señalaron desde la Dirección de Tercera Edad, en esta temática se trabaja tomando como marco la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, promoviendo acciones institucionales orientadas a garantizar y fortalecer distintos aspectos fundamentales.

Uno de ellos es la dignidad y la igualdad, reconociendo a cada persona mayor como titular activa de derechos y promoviendo la erradicación de prácticas infantilizantes, paternalistas o estigmatizantes, con respeto por su identidad y su nombre de preferencia.

También se promueven la autonomía y la independencia, garantizando el derecho de las personas mayores a tomar decisiones sobre su propia vida cotidiana y sobre los apoyos que reciben. En este marco, la necesidad de asistencia no justifica la vulneración del derecho al consentimiento libre e informado.

Otro de los ejes de trabajo es la participación e inclusión social, fomentando la presencia activa de las personas mayores en la comunidad, el desarrollo de sus capacidades y el acceso a entornos accesibles, seguros y libres de discriminación.

En este Día Internacional de las Personas Mayores, desde el Municipio se invita a toda la comunidad a utilizar un lenguaje respetuoso, cuestionar y desmontar los prejuicios vinculados con la edad y reflexionar sobre la mirada que queremos construir respecto de nuestro propio proceso de envejecimiento. Sin estereotipos, hay buen trato.

 

. ALGUNOS DATOS PARA TENER EN CUENTA

La realidad sociodemográfica de la ciudad de Trenque Lauquen no escapa a la que se vive en el resto del país en cuanto al envejecimiento de la población, superando en la mayoría de los indicadores a la media nacional.

Con casi 9.000 personas de 60 años y más, la ciudad presenta una población envejecida, a partir del consenso que se utiliza mundialmente para referirse a aquellas poblaciones en las que el porcentaje de personas de 65 años y más es igual o superior al 7 % del total. En Trenque Lauquen, este grupo representa el 13,4 %.

Según los datos de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas (CNPHV 2001 y 2010), ya en 2001 la proporción de personas de 60 años y más era de 15,6 % y la de 80 años y más de 2,5 %, y en 2010 aumentó a 16,5 % y 3 %, superando la media nacional (14,3 % y 2,5 %, respectivamente).

En el último censo (CNPHV 2022), la proporción de personas de 60 años y más en nuestra ciudad asciende a 18 %, por encima de la media provincial (16,5 %) y de la nacional (16,2 %), mientras que la de 80 años y más no presenta grandes cambios: 3,1 %.

La Convención Interamericana de protección de los derechos de las personas mayores adoptada por la Organización de los Estados Americanos durante la 45ª Asamblea General de la OEA el 15 de junio de 2015 y ratificada por la Argentina en mayo de 2017 mediante la Ley 27 360, representó un cambio de paradigma en la consideración sobre las personas mayores, generándose un marco normativo que obliga a los Estados firmantes a desplegar una serie de instrumentos tendientes a cumplir y hacer cumplir esos derechos consagrados.

Posteriormente, en el año 2022, la Convención adquiere jerarquía constitucional en Argentina bajo la Ley 27.700.

El documento de carácter vinculante define, en su art. 2°, a las personas mayores como aquellas de 60 años o más y al maltrato como “acción u omisión, única o repetida, (…) que produce daño a su integridad física, psíquica y moral y que vulnera el goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales, independientemente de que ocurra en una relación de confianza”.

 

. ENVEJECER NOS INTERPELA: HACIA UN CAMBIO PROFUNDO DE MIRADA

El Siglo XXI se caracteriza por el envejecimiento poblacional. La extensión de la expectativa de vida no constituye un problema ni una carga social, sino uno de los logros sanitarios y sociales más significativos de la humanidad.

Sin embargo, persiste una paradoja: el deseo de vivir más años convive con el temor al proceso natural de envejecer. Este temor, sumado al desconocimiento sobre la longevidad, evidencia la necesidad de reflexionar de manera profunda sobre la vejez en nuestra comunidad.

Aunque existen múltiples enfoques teóricos sobre el envejecimiento, la realidad diaria la construyen las propias personas mayores al ejercer su derecho a desarrollar sus proyectos personales.

No existen fórmulas únicas, pero sí pautas claras planteadas por el paradigma de derechos humanos para erradicar el viejismo (la discriminación por motivos de edad): esa concepción prejuiciosa que asocia erróneamente la vejez con la pasividad, la enfermedad, el deterioro o la incapacidad de tomar decisiones.

El cese de la etapa laboral no implica el retiro de la vida comunitaria ni la pérdida de la capacidad decisoria.

Más que recomendaciones simplistas, se requiere revisar y transformar los sesgos e imaginarios sociales: aquellos prejuicios inconscientes que se activan al interactuar con una persona mayor, al planificar nuestro propio futuro o al estructurar los servicios de atención.

Resulta indispensable hablar de vejeces, en plural. La vejez no es un fenómeno homogéneo: existen diversas trayectorias condicionadas por el entorno geográfico, el género, el nivel socioeconómico y las oportunidades de acceso a la salud, la educación y los derechos. Envejecer es parte del curso de vida humano; nos involucra a todas las personas y representa una construcción social colectiva.