Ayer (martes) se conmemoró el Día Mundial de las Mucopolisacaridosis y el Municipio iluminó su fachada de color violeta, porque es el color que identifica el Síndrome de Hunter o mucopolisacaridosis tipo 2.

Las MPS son trastornos de depósito lisosomal, crónicos y multisistémicos que tienen su origen en la ausencia de una de las enzimas que degradan los glucosaminoglucanos (GAG) o mucopolisacáridos, de ahí el nombre de la enfermedad. Esta carencia provoca un depósito progresivo de sustancias en las células de diversos órganos afectando a su función. Entre las MPS se encuentran la MPS Tipo I (Síndrome de Hurler), Síndrome de Hunter (MPSII), Síndrome de Sanfilippo (MPS III) y la Enfermedad de Maroteaux-Lamy (MPS VI), entre otras. El tipo de MPS depende de la enzima afectada.

Las MPS son enfermedades degenerativas e irreversibles y, de ahí la importancia de concienciar tanto a pacientes, familiares como a los propios profesionales, de la necesidad de ampliar los conocimientos en torno a estas patologías y sus síntomas para conseguir un diagnóstico precoz y con ello, un tratamiento a tiempo, que ayude a mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

El Síndrome de Hunter afecta principalmente a varones, en la proporción 1 de cada 170.000.

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