Los primeros pobladores de Treinta de Agosto fueron en su mayoría inmigrantes o descendientes directos de éstos, siendo que predominaron los españoles, italianos y franceses. Destacando la importancia que por entonces tuvo el ferrocarril que acercaba a los gringos a las tierras pampeanas, en busca de un trabajo y de un hogar donde sembrar un futuro digno.

1908. Enlace de Fermín y María Cristina Espeleta.
Lo más valioso lo traían dentro suyo: su cultura, su música, los bailes con los que animaban sus fiestas, ilusiones de una nueva vida, ideales de paz, igualdad y justicia.
Aquí sus sangres se mezclaron, y sumaron la de los aborígenes que habían quedado, luego de las campañas al Desierto, ya incorporados a la nueva civilización.
Algunos de los primeros pobladores fueron los señores Félix Avendaño, Pedro y Francisco Espaïn; Bernardo Althabe; Paulino Muñoz; José Troya; Dr. José Mará Rivas; Doña Beatriz y Don Elías Piorno, uno de los matrimonios residentes desde 1907, aún antes de la fundación del pueblo.

1922. Flia. Espeleta. Los inmigrantes formarían aquí numerosas familias.
De a poco se fueron fundando las primeras instituciones: la Comisión de Romerías o de Fomento; la sub- Delegación Municipal, a fines de 1910; el establecimiento de un servicio de Mensajería en 1911; en 1927 fue inaugurado el servicio de electricidad y el servicio de la Unión Telefónica; la Sociedad Española, o el Prado Español, como llamaban a ese importantísimo centro de reunión donde se hicieron las primeras romerías; también se fundó una escuela primaria; la Iglesia, que fue inaugurada en 1929; y una Sala de salud.
Por supuesto, también irían surgiendo las primeras fondas y comercios, como el Almacén “El cantábrico”, “Lo de Amor” o la “Casa Salaberri, Avendaño y Marroquín”.

Ayer y hoy: Parroquia Santa Rosa de Lima. 1960- 2009. A 80 años de su fundación (1929).
